PHOENIX: pedagogías compartidas para abordar la equidad de género en el Mediterráneo

El proyecto Phoenix nace con el objetivo de fortalecer la equidad de género y el empoderamiento de las jóvenes mujeres en la región euro-mediterránea, a través del desarrollo de metodologías y herramientas de educación no formal dirigidas a educadorxs, trabajadorxs con juventud, activistas y organizaciones sociales. Liderado por Lunaria (Italia) y desarrollado junto a Otra Escuela (España), AGDZ Volunteers Without Borders (Marruecos) y Jordan Youth Innovation Forum (Jordania), Phoenix se ha construido como un proceso colectivo y situado, articulado en tres encuentros internacionales —Italia, Marruecos y España— que han permitido pasar del reconocimiento de los contextos y la definición de una línea base común, al diseño metodológico y a la experimentación práctica en los territorios. En el centro del proyecto se sitúa un enfoque pedagógico compartido, flexible y en constante revisión, que pone el aprendizaje experiencial, la adaptación a los contextos locales y el papel activo de lxs jóvenes y de quienes trabajan con ellxs como ejes clave para abordar de manera crítica y transformadora las cuestiones de género.

“Durante una semana hemos podido convivir personas de cuatro países y contextos diversos, creando vínculos personales y de grupo gracias a un equilibrio entre trabajo, esparcimiento y corresponsabilidad en la vida cotidiana.”

Cecilia Grijalba

Asociación Otra Escuela

Este artículo está escrito en diálogo con Cecilia Grijalba, participante del proyecto PHOENIX en sus tres encuentros internacionales y facilitadora del equipo de Otra Escuela, cuya experiencia y reflexiones acompañan y enriquecen el relato de este proceso colectivo.

La investigación de línea base desarrollada en los cuatro países participantes permitió identificar un conjunto de desafíos compartidos que atraviesan el trabajo cotidiano de quienes acompañan a jóvenes en torno a las cuestiones de género. Entre ellos destacan la persistencia de roles de género rígidos y valores patriarcales que generan resistencias, especialmente cuando las jóvenes mujeres son percibidas como agentes de cambio; la presencia de estereotipos, desinformación y tabúes que dificultan el diálogo abierto; y, en algunos contextos, el negacionismo y los discursos de odio que polarizan a la juventud y bloquean procesos críticos. A estos factores se suma la precariedad estructural del trabajo juvenil: falta de reconocimiento, recursos limitados, escasas oportunidades de formación continua y ausencia de espacios seguros para abordar temas sensibles. En conjunto, estos hallazgos evidencian la complejidad del contexto en el que operan lxs youth workers y subrayan la necesidad de enfoques pedagógicos situados, sensibles a las realidades locales y capaces de sostener procesos de transformación a largo plazo.

“Al inicio sentía contradicciones entre lo ambicioso del proyecto y la duda de si realmente podría generar cambios; con el tiempo, esa contradicción se transformó en convencimiento.”

El enfoque pedagógico de PHOENIX se construyó desde una base ética compartida que sitúa el cuidado, la horizontalidad y el aprendizaje experiencial en el centro, integrando de manera explícita principios afines a la Pedagogía del Placer, las metodologías socioafectivas y la cultura de paz impulsadas por Otra Escuela. El proceso apostó por generar espacios de aprendizaje donde el cuerpo, las emociones y las relaciones fueran reconocidos como dimensiones clave del conocimiento, promoviendo la empatía, la escucha activa, la vulnerabilidad y las actitudes no juzgadoras como condiciones para el diálogo sobre género. A través de metodologías participativas, artísticas y corporales, se buscó redistribuir los roles de poder, favorecer la construcción colectiva de saberes y acompañar los inevitables conflictos como oportunidades pedagógicas. El placer, entendido no como superficialidad sino como estrategia política y neuroeducativa, permitió sostener procesos de aprendizaje profundos, significativos y transformadores, adaptados a la diversidad de contextos y trayectorias de quienes trabajan con jóvenes en la región euro-mediterránea.

“Destaco la metodología participativa y socioafectiva, el uso del juego y de las expresiones artísticas, y el equilibrio entre cumplir la agenda y no dejar atrás la emocionalidad.”

Este enfoque se tradujo en el diseño y la experimentación de metodologías no formales que parten de las experiencias reales de lxs youth workers y de los contextos locales en los que desarrollan su labor. A lo largo del proyecto, se pusieron en práctica dinámicas corporales, artísticas y reflexivas que combinan trabajo individual y grupal, uso de metáforas, expresión creativa, espacios de cuidado y momentos de análisis crítico. Las actividades fueron concebidas como propuestas abiertas y adaptables, capaces de acoger distintos ritmos, sensibilidades y niveles de experiencia, y de generar conversaciones honestas sobre género desde lo vivido, más que desde lo normativo. La experimentación en los territorios permitió ajustar estas metodologías, identificar sus límites y potencialidades, y confirmar que acompañar a quienes trabajan con juventud desde enfoques socioafectivos y situados fortalece su capacidad para sostener procesos de cambio a largo plazo.

“Hubo margen para experimentar, para dejarnos hacer, y para sostenernos emocionalmente cuando la intensidad de los temas nos bloqueaba o nos removía.”

“A veces la creatividad surgía desde lo simple: bailar con los ojos cerrados fue más empoderador que cualquier discurso.”

El principal legado de PHOENIX reside en la construcción de un marco pedagógico común entre países del Mediterráneo, pensado para contextos sociales, comunitarios y educativos formales, sin borrar las diferencias que los atraviesan. En una región marcada por flujos migratorios constantes y por una matriz colonial aún presente, así como por historias políticas, culturales y sociales diversas que se influyen mutuamente, el proyecto ha demostrado la importancia de generar espacios compartidos de reflexión y práctica educativa. PHOENIX ha sido, ante todo, un ejercicio de escucha de la diferencia y de co-construcción metodológica desde la educación no formal, donde las tensiones, los contrastes y las particularidades de cada territorio no se entendieron como obstáculos, sino como una fuente de aprendizaje colectivo capaz de fortalecer procesos pedagógicos más críticos, situados y transformadores.

“La suma de pequeñas incidencias sí contribuye a grandes cambios, quizá no inmediatos, pero más afianzados y duraderos.”

“Será difícil olvidar la transformación personal que ha supuesto este proceso, y la cantidad de herramientas que deja para seguir multiplicando el cambio.”

PHOENIX no se cierra como un punto final, sino como una experiencia compartida que deja huella en los cuerpos, las prácticas y las preguntas de quienes la habitaron. Un proceso tejido desde la diferencia, el cuidado y la escucha, que seguirá desplegándose allí donde la educación, la juventud y la equidad de género se encuentren como caminos posibles de transformación colectiva.

Bibliografía

  • Green, Morgaine. Aportes de Otra Escuela al enfoque pedagógico en Phoenix. Documento interno no publicado.

  • Phoenix Consorcium Team. Synthetic Diagnostic Report. Documento interno no publicado.

  • Phoenix Consorcium Team. Toolkit ITC 2 and Synthetic Pedagogical Approach. Documento interno no publicado.