Aprender a estar juntes*, imaginar y crear comunidad
¿Qué puede emerger cuando 23 jóvenes de Palestina, Portugal, Francia, España, Argelia, Marruecos y Latinoamérica —viviendo en Europa— tienen tiempo para reducir la velocidad de la vida cotidiana, conocerse e imaginar futuros justos y posibles en el corazón de una comunidad ecofeminista?
Quizás emerja una nueva comunidad.
Quizás aparezcan otras formas de aprender, de cuidarnos, de tomar decisiones y de relacionarnos con lo que no es evidente.
Quizás descubramos que detenerse, jugar, crear y compartir trabajo significativo en comunidad también es una transformación radical.
Eso es, en buena medida, lo que ocurrió durante Focus Pocus, un Youth Exchange que tuvo lugar entre el 28 de abril y el 4 de mayo de 2026 en Garaldea Ecofeminista, al sur de Madrid. Durante varios días, 23 jóvenes de entre 18 y 26 años compartieron vida, aprendizajes, preguntas, tareas, comidas, juegos, conversaciones y momentos de celebración, explorando otras maneras de estar juntes y de imaginar futuros posibles.
Y cuando les preguntamos qué se llevaban de esta experiencia, sus respuestas nos hablaron menos de contenidos aprendidos y mucho más de formas de estar.
(foto arriba) Jóvenes reunides alrededor de una hoguera al anochecer, compartiendo un momento de encuentro en Garaldea Ecofeminista durante Focus Pocus.
Aprendimos a bajar el ritmo
En un mundo que nos empuja constantemente a hacer más, producir más y movernos más rápido, uno de los aprendizajes que más se repitió fue precisamente el de parar.
Para algunes participantes, Focus Pocus fue una oportunidad para escuchar, desconectar de las exigencias cotidianas y volver a prestar atención a cosas aparentemente sencillas: una mañana lenta, escribir en un diario, caminar, conversar sin prisa, estar en la naturaleza o simplemente compartir un espacio.
“I learned that sometimes, we just have to take time, listen and disconnect ourselves to enjoy simple things that we often forget because of the way we live (fast life, stress etc.).”
La posibilidad de bajar el ritmo abrió también otro tipo de aprendizaje: estar presentes. Estar disponibles para lo que estaba ocurriendo, para les demás y para si mismas.
En Garaldea, el entorno tuvo un papel fundamental. La naturaleza, los espacios compartidos y la propia forma de vida de la comunidad ayudaron a crear las condiciones para experimentar ese otro ritmo.
No se trataba solamente de hablar sobre otras formas de vida, sino de vivir durante unos días en un lugar que ya está poniendo en práctica otras maneras de relacionarse con el tiempo, el trabajo, los cuidados y el territorio.
(Gif animado arriba) Mandala-altar que ambientaba la sala de actividades de Focus Pocus y acogía los slow starts matutinos, con meditaciones, laboratorio de sueños y lectura de oráculos.
Aprendimos a construir comunidad en poco tiempo
¿Cómo se construye una comunidad cuando apenas nos conocemos y solo tenemos unos días para compartir?
Focus Pocus nos mostró que no hace falta esperar mucho tiempo para que aparezcan vínculos significativos. A través de metodologías socio-afectivas basadas en la provención(1), que involucran las dimensiones cotidianas de convivencia, las actividades temáticas, el juego, el trabajo colectivo y pequeños momentos significativos propuestos como ritual, les participantes fueron construyendo una red de relaciones que muchas describieron como inesperadamente cercana.
La experiencia intercultural fue una parte esencial de este proceso. Las diferencias de procedencia, lengua, experiencias y formas de entender el mundo no fueron solamente un punto de partida: se convirtieron en una fuente de aprendizaje.
Una de las participantes lo resumió así:
“It feels hard to translate into words what we’ve lived in that week (…) talking about it with someone, sharing the experience… And who knows what we’ll create? A new community was born :)”
» (…) learning works best through conversation and reflection. (…) I don’t judge people as much if I feel safe, I can feel genuine love towards them because I don’t have to fight that much. I can learn from everything and everybody”
Aprender para cada persona implicó también dejar espacio para la sorpresa, cuestionar ideas previas y permitir que el encuentro transformara nuestras propias perspectivas.
Vídeo con pequeños momentos de trabajo comunitario entre les jóvenes de Focus Pocus y les habitantes de Garaldea Ecofeminista.
Aprendimos que cuidar también es crear las condiciones para sentirnos segures
Otro de los aprendizajes más potentes apareció alrededor del cuidado colectivo.
Les participantes hablaron de sentirse escuchades, acompañades y sostenides. De poder mostrar vulnerabilidad. De encontrar un espacio donde sus emociones tenían lugar y donde podían sentirse vistas por otres.
Una de las respuestas de la evaluación lo expresó con especial fuerza:
Crear un espacio seguro no fue entendido como eliminar los conflictos o las diferencias, sino como generar condiciones para poder expresarlas, escucharnos y atravesarlas juntes.
El cuidado apareció así no como una actividad aislada dentro del programa, sino como una práctica transversal: en la manera de relacionarnos, de comunicarnos, de tomar decisiones, de compartir responsabilidades y de prestar atención a cómo estaba cada persona.
“I will take with me all the moments when we were sitting in a circle and just sharing our feelings and our thoughts. In those moments, I felt close to everybody.”
(foto arriba) Les jóvenes de Focus Pocus se reúnen alrededor de un mapa colectivo de tela, creado a partir de piezas individuales que representan sus caminos de aprendizaje.
Aprendimos con el cuerpo, el juego y la creatividad
Focus Pocus no fue diseñado como un espacio para sentarnos a recibir contenidos. Fue una experiencia co-creada, también desde antes de encontrarnos en Garaldea.
Cinco group leaders, jóvenes representantes de cada uno de los países participantes, formaron parte activa del diseño del intercambio. Antes del encuentro, propusieron y prepararon actividades vinculadas con temas que les interpelaban y que querían compartir con el grupo: las experiencias de migración, la posibilidad de proyectar futuros diferentes y la magia ritual como forma de relacionarnos y acuerpar el entorno natural.
Así, el programa se fue construyendo desde múltiples voces, intereses y maneras de entender el mundo. La diversidad del grupo no estaba solamente en su procedencia: también estaba presente en lo que cada persona quería poner en común y explorar con les demás.
“Because the activities were very open to the imagination and communication, they helped me to go and explore new things. (…) It was my first time as an leader group so thanks to this experience, I learned how to animate in english and create an activity for a big group.”
Durante el intercambio, el aprendizaje pasó por el cuerpo, la música, la danza, el juego, la imaginación, la creación artística, el trabajo manual y las experiencias compartidas.
Les participantes destacaron especialmente aquellas actividades que les permitieron experimentar antes que explicar, aprender haciendo y reflexionar a partir de lo vivido.
Esta forma de aprendizaje experiencial permitió que cuestiones complejas —como las relaciones de género, los privilegios, la migración, la salud mental, el lenguaje, las emociones o las formas de relacionarnos— pudieran abordarse desde lugares diferentes a los de una formación convencional.
También permitió que cada persona encontrara sus propias maneras de participar, aportar y aprender.
Porque aprender no siempre significa comprender algo nuevo con la cabeza. A veces significa sentirlo, moverlo, representarlo, jugarlo, cuestionarlo o vivirlo con otres.
Les group leaders y facilitadoras de Otra Escuela organizan el programa colocando tarjetas en una pared.
Aprendimos que la diferencia puede acercarnos
Venir de lugares distintos no significa necesariamente estar separades.
Durante Focus Pocus, las diferencias culturales se hicieron presentes en la música, las lenguas, las historias, las formas de celebrar, los cuerpos y las maneras de entender la comunidad.
Un momento podía comenzar con una danza y terminar convirtiéndose en un intercambio de gestos, ritmos y tradiciones. Una conversación podía abrir una pregunta sobre algo que dábamos por hecho. Una historia personal podía permitirnos mirar desde otro lugar una realidad que creíamos conocer.
Les participantes hablaron de ampliar su visión del mundo y de descubrir que también podían aprender de aquello que inicialmente les resultaba diferente o desconocido.
“I learned to unlearn and let myself be surprised, by the new and by others; I learned that wealth is found in something as simple as the real encounter with the other.”
Tal vez una de las claves de este aprendizaje esté precisamente ahí: desaprender como forma de abrir espacio para la sorpresa.
(Video arriba) Les participantes de Focus Pocus aprenden y practican dabke, danza tradicional palestina, durante un taller facilitado por Ameed Samha, group leader del Keffiyeh Youth Center de Palestina.
Vídeo de un taller colectivo de danzas de resistencia en Focus Pocus, donde les participantes comparten movimientos de capoeira, cumbia, pogo y otras expresiones vinculadas a sus territorios y experiencias.
Aprendimos que podemos llevarnos prácticas, preguntas y vínculos
Cuando termina un Youth Exchange, queda siempre la pregunta: ¿qué pasa después?
Los aprendizajes de Focus Pocus no se quedaron en Garaldea. Les participantes identificaron prácticas concretas que querían llevar a sus vidas: los momentos de pausa, escribir, escuchar de manera más atenta, utilizar un lenguaje más apreciativo, cuidar las relaciones, buscar nuevas formas de resolver conflictos o crear espacios de comunidad.
Pero también se llevaron algo menos tangible: preguntas.
Preguntas sobre cómo queremos vivir, cómo queremos organizarnos, cómo queremos cuidar, qué tipo de comunidades queremos construir y qué lugar queremos ocupar en ellas.
Y, sobre todo, se llevan la experiencia de compartir con personas con las que compartieron este proceso. Al preguntar en la evaluación qué se llevan a casa del proyecto une participante escribe:
“People first, I love them so much. Every memories I have is a shared experience that was meaningfull to share or just fun. I’m glad I take home photos and notes in my notebook.”
Quizás esa frase resume algo esencial de la experiencia: que imaginar otras formas de estar en el mundo no es un ejercicio individual. Necesitamos a otres para imaginar, para experimentar y para hacer posibles esas otras formas de vida.
Un primer Youth Exchange para Otra Escuela
Focus Pocus fue también un momento importante para Otra Escuela: nuestro primer Youth Exchange.
El proyecto nació como continuidad de los aprendizajes construidos en nuestros dos últimos cursos internacionales —Imaginaction y Fractal—, recogiendo metodologías y preguntas que ya veníamos explorando alrededor de la imaginación colectiva, la creatividad, la vida comunitaria, el aprendizaje experiencial y las formas de organizarnos juntes.
En Focus Pocus quisimos llevar esas búsquedas a otro formato: crear durante varios días un espacio de convivencia donde les jóvenes no fueran únicamente participantes de un programa, sino protagonistas de una experiencia colectiva.
Por eso, además de los talleres y actividades facilitadas, tuvieron un papel activo en la organización de la vida cotidiana, el trabajo comunitario, la toma de decisiones y la evaluación de sus propios aprendizajes.
La experiencia en Garaldea fue fundamental para ello. Su propuesta ecofeminista, su relación con el territorio y su apuesta comunitaria en la Red de Mujeres de la vega del Río Tajuña, formaron parte del aprendizaje.
Compartir tareas, trabajar colectivamente, celebrar juntes y habitar durante unos días un espacio comunitario permitió que muchas de las preguntas que atravesaban el programa pudieran experimentarse en la práctica.
«I don’t think I’ve ever experienced such a transformative force in such a short amount of time. All the activities which lead to powerful deep conversations with my peers.
I’ll take those home. The people. Not even just the other participants, but the team at Garaldea. Everything was just beautiful.»
Vídeo resumen de la actividad Horizons de Focus Pocus, donde les participantes dialogan e imaginan futuros posibles a partir de sus experiencias presentes.
Y entonces, ¿qué puede emerger?
Puede emerger una comunidad que no depende del tiempo sino de la profundidad del vínculo.
Puede emerger la capacidad de bajar el ritmo y estar presente.
Puede emerger el aprendizaje para cuidar (nos) de otras maneras.
Puede emerger la posibilidad de aprender de la expresión de nuestras diversidades.
Puede emerger una pregunta que todavía no sabemos responder.
Puede emerger la confianza para hacer algo incómodo que resulte satisfactorio.
Y puede emerger, también, algo tan sencillo y tan poderoso como esto:
Hope
All the love
Pooping in the compost toilet 😁
The music and dance shared ❤️ the food
Good conversations
A new community, friendships
Hope
Focus Pocus terminó, pero sus aprendizajes no terminaron allí.
Viajaron con 23 jóvenes de vuelta a sus territorios: en sus prácticas, sus preguntas, sus relaciones y en una renovada capacidad para imaginar y construir juntes.
Porque quizás eso sea también educar para la transformación: crear las condiciones para que podamos encontrarnos, sorprendernos, cuidarnos y descubrir que otras formas de estar juntes no solo pueden ser imaginadas. También pueden ser experimentadas.
Vídeo de la celebración del Palo de Mayo en Garaldea, con la participación de Focus Pocus y la comunidad diversa de la vega del río Tajuña.
* Sobre el lenguaje: En este texto utilizamos lenguaje inclusivo y no binario como una práctica política y pedagógica. Por ello, empleamos la terminación -e para referirnos a personas y, en algunos casos, utilizamos el femenino en plural de manera intencionada. No buscamos que estas formas respondan necesariamente a las normas gramaticales convencionales, sino abrir otras posibilidades de representación y cuestionar el uso del masculino como forma universal.
(1) Provención: enfoque de transformación de conflictos que busca crear, antes de que estos aparezcan, las condiciones, habilidades y vínculos necesarios para afrontarlos de manera constructiva, a través del conocimiento mutuo, la confianza, la comunicación, la cooperación y la creación de espacios seguros. El concepto es desarrollado por Paco Cascón Soriano en Educar en y para el conflicto (2001).
Focus Pocus Youth Exchange fue un programa co-creado por les cinco group leaders de las organizaciones participantes:
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Felipe Bosch — Intergenerational Centre for Global Action
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Ameed Samha — Keffiyah Youth Center
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Rim Ibar — Association Act’ICI
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Eco Garijo Cobos — Asociación Otra Escuela
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Catarina Marques Pignatelli — Asociación Mais Cidadania
La coordinación del proceso de co-creación y del desarrollo del programa estuvo a cargo de Morgaine Green y Lina Gaitán, de la Asociación Otra Escuela.
Fuente primaria:
- Asociación Otra Escuela. (2026). Evaluación de participantes del programa Focus Pocus Youth Exchange [Formulario de evaluación interno no publicado]. Google Forms.